Genesis 1:1-4 Salmo 8, Epístola: 2 Corintios 13:11-13, Mateo 28:16-20
Domingo de la Santísima Trinidad- Primer Domingo después de Pentecostés- 31 de mayo de 2026
“Dios es todo y está en todo. Esta imagen no es solamente arte. Es una protesta teológica. Porque durante siglos mucha gente intentó reducir a Dios: a un hombre blanco, a un rey lejano, a un juez castigador, a una figura patriarcal sentada en un trono celestial.
Pero esta imagen rompe la jaula. Aquí Dios no aparece dominando desde arriba.
Dios aparece abrazando desde dentro. La Santísima Divinidad aquí no es un poder que aplasta; es una presencia que acompaña.
Por eso vemos: Dios Padre, Dios Madre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo, Dios Amigo, Dios Amiga, Dios Hermano, Dios Hermana, Dios Compañero, Dios Compañera. No porque haya muchos dioses.
Sino porque el Dios verdadero se manifiesta en toda relación que produce vida, dignidad, ternura y justicia. Esta imagen nos dice algo peligroso para los imperios religiosos: Dios no pertenece a una sola cultura. Dios no pertenece a un solo género o a una sola raza. Dios no pertenece a una sola orientación humana o exclusivamente a los templos, Dios está donde la vida resiste.
Por eso el Espíritu Santo aparece en el centro, no como símbolo de control religioso, sino como fuego que une cuerpos distintos, historias distintas y pueblos distintos.
Miren bien la imagen. Aquí hay diversidad. Hay cuerpos distintos, pieles distinta, expresiones humanas distintas, hay comunidad. Porque el Reino de Dios no es uniformidad.
Es comunión. El pecado de muchas religiones ha sido querer fabricar un dios a imagen del miedo humano: un dios machista, colonial, racista, homofóbico, clasista, excluyente.
Pero Jesús rompió constantemente esas fronteras. Jesús tocó cuerpos prohibidos.
Comió con personas rechazadas. Habló con mujeres invisibilizadas. Se acercó a quienes la religión llamaba impur@s. Y enseñó que el amor es más sagrado que la pureza religiosa. Por eso esta imagen incomoda. Porque presenta un Dios que ama demasiado. Un Dios imposible de domesticar.
Un Dios que se niega a excluir. Y quizás la frase más radical de toda la imagen es esta: “Dios es todo y está en todo.” Eso significa: que nadie tiene el monopolio de Dios, que ninguna doctrina captura completamente a Dios, y que toda persona humana carga una chispa sagrada.
Incluso quienes fueron expulsad@s por la religión. Especialmente ell@s. La imagen también destruye el individualismo espiritual. Todas las figuras están conectadas. Nadie aparece aislado. Nadie se salva solo. Porque el Reino-Comunidad no es “mi salvación personal”. Es la reconstrucción colectiva de la dignidad humana. Y en tiempos donde el odio divide, donde la política deshumaniza, donde muchas iglesias excluyen, esta imagen se atreve a declarar:
La Divinidad todavía abraza, todavía acompaña, todavía llora con los pueblos, todavía camina con quienes resisten, todavía enciende fuegos de esperanza.
Por eso la Santísima Divinidad no puede encerrarse en una definición.
La Divinidad es: ternura que sana, rebeldía amorosa, justicia encarnada, presencia liberadora, y comunidad que resiste. Y quizás hoy Dios nos pregunta: “¿A quiénes has dejado fuera de mi abrazo?” En el nombre del Dios que no excluye, del Cristo que rompe fronteras, y del Espíritu que sigue soplando donde quiere. Amen & Ashe
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