Miqueas 6:1-8 | Salmo 15 | 1 Corintios 1:18-31 | Mateo 5:1-12
Cuarto Domingo después de la Epifanía – 1 de febrero de 2026

Incomodar en clave bíblica es cuando Dios desajusta lo que parecía normal. En la Biblia, Dios casi nunca tranquiliza primero. Por el contrario, primero incomoda, descoloca, interrumpe. Y esto porque la paz bíblica no nace de la comodidad, sino de la verdad. Incomodar bíblicamente no es provocar por gusto. Es romper una falsa paz para que pueda nacer la justicia.

I. Jesús no bendice el sistema: lo pone patas arriba

Jesús sube al monte y se sienta. No para escapar del mundo, sino para verlo con claridad. No sube al palacio. No sube al templo del poder religioso. Sube al monte como quien toma distancia crítica del mundo tal como está organizado. Y desde ahí, no da mandamientos, da bienaventuranzas. No dice «deberían ser», sino «ya son».

Las bienaventuranzas no son premios espirituales para aguantar injusticias.
Son una acusación directa contra un mundo que llama fracaso a la pobreza, debilidad a la mansedumbre y derrota al llanto. Jesús no está espiritualizando el dolor. Está desenmascarando un orden que necesita personas pobres, mansas y silenciadas para seguir funcionando.

II. “Bienaventuradas las personas pobres en espíritu”: las que ya no compran el cuento

«Pobres en espíritu» no son las personas resignadas. Son las que ya no confían en la mentira del poder, del dinero y del ego inflado. Son quienes saben que este sistema no salva, no cuida y no ama. Por eso pueden decir: el Reino-Comunidad no se parece a esto. El Reino-Comunidad no pertenece a las personas autosuficientes, sino a quienes han desaprendido la idolatría del control.

III. Bienaventuradas las personas que lloran, las mansas, las que tienen hambre de justicia

Jesús declara personas bienaventuradas a quienes el mundo intenta corregir:

  • A las que lloran → porque no se han anestesiado.
  • A las mansas → porque no necesitan aplastar para existir.
  • A las que tienen hambre y sed de justicia → porque no confunden fe con neutralidad.

Aquí Jesús nos dice algo incómodo: si no lloramos ante la injusticia, si no nos incomoda el sufrimiento ajeno, si no tenemos hambre de un mundo distinto, quizás nos acomodamos demasiado bien al pecado estructural.

IV. Misericordia, pureza de corazón y construcción de paz

  • “Bienaventuradas las personas misericordiosas” → no las ingenuas, sino las que rompen la lógica del castigo.
  • “Bienaventuradas las personas limpias de corazón” → no las moralistas, sino las transparentes, las que no viven en doble discurso.
  • “Bienaventuradas las personas que trabajan por la paz” → no las que callan para evitar problemas, sino las que interrumpen la violencia, aunque eso les cueste reputación, comodidad o púlpitos.

Miqueas 6:1-8:
El mensaje de Miqueas sigue siendo pertinente hoy en día. Los ritos religiosos, por extravagantes que sean, nunca pueden compensar la falta de amor (1 Corintios 13:3). El cumplimiento externo de las normas no es tan valioso a los ojos de Dios como lo es un corazón humilde que simplemente hace lo que es correcto. El pueblo de Dios seguirá deseando hoy justicia, misericordia y humildad ante el Señor.

1 Corintios 1:18-31:
Pablo especifica tres áreas distintas en las que Jesús se convirtió en la “sabiduría de Dios” para los creyentes: Se convirtió en “nuestra justicia, santidad y redención”.

V. La última bienaventuranza lo revela todo

«Bienaventuradas las personas perseguidas por causa de la justicia». Ahí se cae la máscara. Jesús deja claro que vivir estas bienaventuranzas tiene consecuencias. El Reino-Comunidad no es peligroso porque promete cielo, es peligroso porque cuestiona el infierno que llamamos normalidad.

Si nadie se incomoda con nuestra fe, si nadie se siente confrontado o confrontada, si nadie nos critica por insistir en la dignidad humana, tal vez no estamos viviendo las bienaventuranzas, solo las estamos recitando.

Por lo tanto, hermanas y hermanos, las bienaventuranzas no son una lista para memorizar. Son una forma de vivir a contrapelo del mundo. Jesús no nos dice: «pórtense bien para que algún día…» Jesús nos dice: «así vive la gente del Reino-Comunidad, aquí y ahora».
Que Dios nos libre de una fe cómoda, y nos conceda la bienaventuranza peligrosa de quienes no encajan porque ya pertenecen al Reino-Comunidad de Dios.

Bienaventuradas las personas que saben incomodar a quienes mantienen la opresión.

Amén Y Ashe.

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