Lamentaciones 3:26-36; Salmo- 146; Hechos 15: 25-34; Lucas 4: 14-21.           

Misa de Acción de Gracias y Cierre del Año- 31 de diciembre de 2025

Thanksgiving Mass and Year-End Closing – December 31, 2025

Mi querida familia, hoy no venimos solo a despedir un año. Venimos a presentarlo ante Dios. Porque el tiempo no es mercancía que se consume, ni calendario que se tira cuando ya no sirve. El tiempo es territorio sagrado, y cada año vivido deja huellas en el cuerpo, en la memoria y en la fe. Hay una serie de realidades que debemos examinar:

1. Examinemos que no todo lo que pasó fue voluntad de Dios

Decir la verdad también es un acto de fe. Este año hubo pérdidas que Dios no quiso, violencias que Dios no justificó, injusticias que Dios no bendijo.

Dios no estuvo del lado del abandono, pero sí estuvo del lado de quienes resistieron. Cerrar el año sin nombrar el dolor es hacer una espiritualidad superficial. La Biblia no oculta el fracaso: lo ora.

2. Examinemos que la memoria es un acto subversivo

El sistema quiere que olvidemos rápido, que normalicemos lo inaceptable, que pasemos página sin aprender. Pero la fe bíblica insiste: recuerda. Recordar a quienes no llegaron al final del año, recordar los nombres que ya no están, recordar las promesas incumplidas y recordar no es quedarse en el pasado, es negarse a repetirlo.

3. Examinemos un examen de conciencia colectivo: No solo preguntamos

“¿Qué hice yo este año?” También preguntamos: ¿Qué hicimos como Iglesia? ¿A quiénes dejamos solos o solas? ¿Cuándo callamos para no incomodar? ¿Qué injusticias toleramos en nombre de la paz?

La fe que no se examina, se convierte en costumbre. Y la costumbre sin profecía, termina bendiciendo lo que mata.

4. Examinemos que Dios entra al nuevo año con nosotros y nosotras

Dios no espera al 1 de enero para comenzar algo nuevo. Dios ya está ahí, adelantado, habitando el futuro con esperanza. El Evangelio no promete un año fácil, promete un año acompañado. No entramos al nuevo año con garantías, entramos con presencia.

5. Examinemos la esperanza que se compromete

La esperanza cristiana no es optimismo ingenuo. Es una decisión ética. Esperar es: volver a intentarlo, volver a organizarse, volver a amar, volver a luchar por la vida digna. Si el próximo año no nos incomoda un poco, quizás no estamos caminando con el Reino-Comunidad.

Conclusión

Hoy no decimos simplemente “adiós” al año. Decimos: Gracias por lo aprendido. Perdón por lo que no supimos hacer. Fuerza para lo que viene.

Que el nuevo año no nos encuentre dormidos o dormidas, ni en resignación, ni mucho menos en indiferencia. Que nos encuentre vivas y vivos, con la fe despierta, con la esperanza organizada, y con el amor puesto en acción.

Porque el tiempo que viene no lo controlamos, pero sí lo consagramos. Vamos a entrar a nuestra asamblea anual a finales de enero 2026. Este es un momento de evaluar lo que hicimos y planificar lo que queremos hacer.

Por todo esto como su pastor les exhorto con respeto, esperanza y una convicción profunda que la Iglesia no existe para acomodarse, sino para encarnarse; no para observar la realidad, sino para transformarla.

Vivimos tiempos en los que la fe no puede limitarse al culto dominical ni a discursos piadosos desconectados del dolor del pueblo. La realidad que nos rodea —marcada por la desigualdad, la exclusión, la violencia estructural y el cansancio del pueblo— nos exige una Iglesia que trabaje, que se moje, que camine con la gente y no por encima de ella.

Por eso, les extiendo esta invitación radical: a trabajar en unidad con diversidad como Iglesia viva, comprometida con el Reino-Comunidad de Dios que Jesús anunció —un Reino-Comunidad de justicia, dignidad, pan compartido y esperanza concreta (Lucas 4:18–19).

No les invito a un proyecto más, sino a un proceso de conversión comunitaria: a desaprender prácticas que ya no liberan, a desmantelar estructuras que excluyen, a desalambrar fronteras que separan fe y vida, y a entrar por la salida, caminando con quienes han sido empujados y empujadas a los márgenes.

Amén y Ashé.

Puedes leer todos los sermones del Padre Luis Barrios en la sección de Sermones.