Ezequiel 37:1-14; Salmo 130; Romanos 8: 6-11; Juan 11, 1-45
I-Juan 11, 1-45
En Evangelio de hoy no es es una historia bonita. Es un escándalo espiritual. Aquí no vemos a un Jesús “suave”… vemos a un Cristo que rompe el orden natural de la muerte.
1. Dios no llega tarde… llega cuando ya no hay solución humana
Lázaro está enfermo. Jesús lo sabe… y no va. Esto es incómodo. Porque tod@s esperamos un Dios que actúe rápido, pero Jesús permite que la situación empeore hasta lo irreversible. ¿Por qué? Porque mientras haya esperanza humana, seguimos confiando en nosotros y nosotras… no en Él.
Jesús no llega cuando aún puedes arreglarlo. Llega cuando ya huele a muerte. “Señor, ya huele mal…” (v.39)
2. Jesús llora… pero no por lo que tú crees
“Jesús lloró” (v.35). El versículo más corto… pero uno de los más mal entendidos.
Jesús no llora porque Lázaro murió. Él ya sabe que lo va a levantar. Llora por algo más profundo: Por la incredulidad; Por la dureza del corazón; Por un mundo que se ha acostumbrado a la muerte. Dios no solo ve tu dolor… le duele que vivas resignado a él.
3. “Quiten la piedra” — Dios no hará lo que tú debes hacer
Antes del milagro, Jesús da una orden: “Quiten la piedra” Dios podría hacerlo todo… pero no lo hace. ¿Por qué? Porque hay cosas que te corresponden a ti:
Quitar la piedra del orgullo; Quitar la piedra del pecado oculto; Quitar la piedra del miedo. El milagro empieza cuando tú obedeces.
4. “¡Lázaro, sal fuera!” — La voz que resucita lo que ya murió
Jesús no entra en la tumba. Llama desde afuera. Porque la muerte no tiene autoridad sobre Él. Y dice algo radical: “¡Lázaro, sal fuera!”. No es una sugerencia. Es una orden divina. Cuando Dios habla, lo muerto no puede quedarse muerto.
5. Salió… pero todavía atado
Lázaro sale… pero sigue envuelto en vendas. Esto es clave: Resucitó… pero no era libre todavía. Jesús entonces dice: “Desátenlo y déjenlo caminar”
Esto es brutal: ; Dios te da vida, pero necesitas comunidad para ser liberad@. Hay gente viva espiritualmente… pero aún atada a: Ansiedad, Culpa, Pasado, Adicciones
6. La pregunta incómoda no es
“¿crees en el milagro?” La pregunta es: ¿Qué parte de tu vida ya huele a muert@… y sigues escondiendo? Porque Jesús no vino a decorar tumbas. Vino a vaciar tumbas.
II-Ezequiel 37: En esta lectura la visión del Valle de los Huesos Secos es una poderosa metáfora de esperanza y restauración para la nación de Israel. No es el Israel sionista que tenemos en la actualidad, ni mucho menos el cristianismo sionista. En el momento de la visión, el pueblo estaba cautivo en el exilio, sufriendo las consecuencias de sus pecados, que habían contaminado la tierra con idolatría y rebelión, deshonrando el nombre de Dios.
En este escenario sobrecogedor, Dios le ordena a Ezequiel que profetice a los huesos, ordenándoles que cobren vida. Mientras pronuncia las palabras que el Señor le ha dado, se produce una transformación milagrosa. Los huesos comienzan a unirse, formando esqueletos, y luego los cubren tendones, carne y piel. Finalmente, el aliento de Dios entra en ellos y vuelven a la vida, formando un vasto ejército ante Ezequiel. Esta poderosa visión sirve como metáfora de la restauración y el renacimiento de la nación de Israel, mostrando que incluso en medio de la muerte y la desesperación, Dios tiene el poder de traer nueva vida y esperanza.
III-Romanos 8: 6-11 trata del poder transformador del Espíritu en las personas creyentes, guiándolas a tener una mentalidad centrada en la vida y la paz, capacitándolas para vencer la carne y vivir en justicia. ¿No es asombroso pensar que, al vivir en armonía con el Espíritu, podemos experimentar una profunda paz y justicia, y acceder al poder de la resurrección que fluye a través del Espíritu de Cristo que mora en nosotr@s? Este versículo nos recuerda que, al caminar en el Espíritu, nos conectamos con una fuente de poder y paz que sobrepasa todo entendimiento humano.
IV-Conclusión: Recuerda el reto para hoy: quita la piedra o quédate enterrad@. Jesús vino a quitar la piedra. Jesús no es solo el que consuela… es el que interrumpe funerales. No vino a ayudarte a sobrevivir… vino a resucitar lo que tú ya diste por perdido. Hoy Jesús sigue gritando: “¡Sal fuera!” Sal de la mediocridad; Sal del pecado
Amen & Ashe
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