Hola familia y bendiciones, por aquí el Padre Luis con otra reflexión. En medio de todos los acontecimientos que están sucediendo con Venezuela y Estados Unidos comencé el día meditando con esta escritura del profeta Isaías 5:20: “Llaman al mal bien y al bien mal”. Y recordé el cómo funciona la psicología de la distracción.

Y esto porque la distracción no es un accidente cultural: es una tecnología de poder. No llega para entretener; llega para desarmar la conciencia. Quien controla la atención controla la realidad. Y quien roba la atención, roba la posibilidad de resistencia. La distracción no te quita información: te inunda de ruido para que no puedas discernir. No censura la verdad; la ahoga en un mar de estímulos irrelevantes. El sistema no necesita que mientas, solo que mires a otro lado.

La distracción funciona asimismo como anestesia espiritual porque embota el alma.

No deja espacio para el silencio, y sin silencio no hay escucha; sin escucha no hay llamado; sin llamado no hay profecía. Una humanidad distraída es una humanidad incapaz de oír a Dios. Por eso la distracción es anticontemplativa: convierte la vida en desplazamiento perpetuo. Nada se asienta. Nada se profundiza. Todo pasa… y por eso nada transforma. Recuerda, el enemigo no siempre viene con violencia. A veces viene con notificaciones.

La distracción es como domesticación política. Un pueblo distraído no organiza, no recuerda, no compara. Vive en presente fragmentado. Cada escándalo dura lo que dura el próximo video. La indignación se vuelve fugaz, y lo fugaz nunca se convierte en acción.

La distracción fabrica sujetos reactivos, no críticos. Personas que opinan sin detenerse, que sienten sin comprender, que consumen causas como productos. El poder ama a la gente ocupada, cansada, saturada.

La distracción produce una iglesia que se paraliza y pide oración por lo que está pasando, pero no actúa hacia la injusticia con esa oración. Y se olvida que la distracción es como un pecado social estructural.Un sistema que necesita distraer para sostener la injusticia es un sistema que teme la lucidez. Por otro lado, la distracción protege privilegios. Mantiene desigualdades. Normaliza el abuso. Jesús no fue distraído. Por eso fue peligroso. Miró donde no había que mirar. Y de aquí la necesidad de la atención como acto de resistencia, porque pensar es resistir.

Hoy nos están entreteniendo con Venezuela para distraernos del escándalo de Jeffrey Epstein lo cual él es un síntoma que funciona como cortina: finanzas opacas, favores de escándalos y abusos sexuales en donde parece ser que Trump está involucrado con crímenes de pedofilia. Y hoy 6 de enero 2025 es un aniversario más del intento del presidente Trump dar un golpe de estado y usurpar el poder en Washington.

Y vamos a sumarle los crímenes de guerra y genocidio de Israel hacia el pueblo de Palestina y Estados Unidos protege a criminales de guerra que la Corte Internacional condenó. De nuevo, no sigamos con las distracciones y dejemos del llamar al mal bien: Isaías 5:20. Lo que Estados Unidos hizo contra Venezuela está mal y esto hay que condenarlo, porque esto no es un asunto de democracia, libertad o seguridad nacional.  Es petróleo. En el amor solidario, el sacramento más importante. Amen & Ashé.

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También puedes leer todos los sermones del Padre Luis Barrios en la sección de Sermones.